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El peso filipino se ha fortalecido a aproximadamente 59 por dólar, experimentando un modesto repunte desde sus mínimos históricos. Esta mejora sigue a la reciente decisión del Bangko Sentral ng Pilipinas de implementar una reducción de tasas, algo que había sido ampliamente anticipado. El Gobernador del BSP, Eli Remolona, indicó que este movimiento podría ser el último en el actual ciclo de flexibilización monetaria, ya que la demanda interna parece lista para una recuperación gradual. También señaló que cualquier medida adicional de flexibilización probablemente será restringida e informada por los datos que están por venir. A lo largo del año, el banco central ha reducido los costos de los préstamos en 125 puntos básicos, facilitando el aumento del consumo y la inversión.
No obstante, un escándalo de corrupción relacionado con miles de millones destinados a proyectos de control de inundaciones ha inhibido el gasto gubernamental, que representa aproximadamente el 20% del PIB del país. El banco central también ha subrayado una perspectiva de crecimiento doméstico debilitada, citando un sentimiento empresarial apagado debido a problemas de gobernanza e incertidumbres persistentes en el comercio global. A pesar de estos desafíos, se anticipa que la demanda interna se recupere gradualmente a medida que la flexibilización monetaria surta efecto y el gasto público se vuelva más efectivo y eficiente.
