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El rendimiento del bono japonés a 10 años se mantuvo cerca del 2,41% el miércoles, estabilizándose tras una caída en la sesión anterior, en un contexto de persistente incertidumbre sobre la trayectoria de la política monetaria del Bank of Japan. A comienzos de esta semana, el gobernador del BOJ, Kazuo Ueda, subrayó la necesidad de vigilar de cerca las repercusiones económicas del conflicto con Irán, advirtiendo que unos precios del petróleo elevados podrían lastrar las perspectivas de crecimiento de Japón. Los mercados asignan ahora aproximadamente un 40% de probabilidad a una subida de tipos por parte del BOJ a finales de este mes, frente a casi un 60% hace una semana.
Al mismo tiempo, se informa de que Estados Unidos e Irán se están preparando para una segunda ronda de conversaciones de paz antes de que expire el actual alto el fuego de dos semanas, incluso cuando el aumento de las tensiones en el Estrecho de Ormuz sigue amplificando los riesgos energéticos globales. La economía japonesa continúa siendo especialmente vulnerable a las perturbaciones de oferta derivadas del conflicto con Irán, debido a su fuerte dependencia de las importaciones de petróleo procedentes de Oriente Medio.
