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La tasa de inflación anual de Francia subió al 1,7% en marzo de 2026, desde el 0,9% registrado en febrero, confirmando la estimación preliminar y alcanzando su nivel más alto desde enero de 2025. Esta aceleración se debió principalmente a un fuerte repunte de los precios de la energía (+7,4% frente al -2,9% de febrero), en especial de los productos petrolíferos como el diésel, la gasolina y los combustibles líquidos, lo que refleja el impacto de la guerra en Irán.
La inflación en servicios aumentó ligeramente hasta el 1,7% desde el 1,6%, apoyada por mayores costes de transporte y comunicación, mientras que los precios del tabaco también se aceleraron (+3,2% frente al +3,0%). En cambio, la inflación de los alimentos se moderó ligeramente hasta el 1,8% desde el 2,0%, y los precios de los bienes manufacturados cayeron a un ritmo más intenso (-0,5% frente al -0,2%).
En términos mensuales, el índice de precios al consumidor (IPC) subió un 1,0% en marzo, por encima del 0,6% registrado en febrero, reflejando en gran medida el fuerte aumento de los precios de la energía, especialmente de los productos petrolíferos. Por su parte, el IPC armonizado según la UE aumentó un 2,0% interanual, su lectura más alta desde agosto de 2024, y se incrementó un 1,1% en el mes, el mayor avance mensual desde agosto de 2023.
