Condiciones de negociación
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Los responsables de la formulación de políticas en el Banco Central Europeo señalaron que la guerra en Oriente Medio había incrementado significativamente la incertidumbre, generando riesgos al alza para la inflación y riesgos a la baja para el crecimiento. Aun así, las actas de la reunión de marzo indicaron que el BCE se consideraba bien posicionado para gestionar este entorno. Si bien las condiciones podían cambiar con rapidez y se esperaba que la incertidumbre en torno tanto al conflicto como a sus repercusiones económicas siguiera siendo muy elevada, las autoridades también contemplaban la posibilidad de que estas incertidumbres pudieran resolverse en las próximas semanas o meses.
A pesar de una revisión sustancial al alza de las previsiones de inflación a corto plazo, se seguía proyectando que la inflación convergería hacia el objetivo del 2% a medio plazo. En este contexto, mantener sin cambios los tipos de interés en marzo, al tiempo que se preservaba la flexibilidad para decisiones futuras, se consideró una actuación prudente. La estrategia de tomar decisiones reunión a reunión, sin un compromiso previo con una senda específica para los tipos de interés, se consideró particularmente adecuada en esta fase.
