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El yen japonés se debilitó hacia 160 por dólar estadounidense el viernes y se encaminaba a perder cerca de un 1% en la semana, a pesar de las renovadas advertencias oficiales sobre una posible intervención y de un repunte de la inflación interna. El ministro de Finanzas Katayama reiteró que las autoridades mantienen las “manos libres” para intervenir en los mercados de divisas y apuntalar el yen, y subrayó que están preparadas para adoptar medidas “decisivas” frente a los movimientos especulativos.
En el frente de los datos, la tasa de inflación subyacente de Japón se aceleró por primera vez en cinco meses, impulsada por el encarecimiento de la energía, aunque todavía se mantuvo por debajo del objetivo del 2% del Bank of Japan. Se da ampliamente por hecho que el BOJ mantendrá sin cambios las tasas de interés en su reunión de la próxima semana, mientras las autoridades evalúan la creciente incertidumbre derivada de la situación en Oriente Medio, donde el estancamiento de las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán y las persistentes interrupciones en el Estrecho de Ormuz siguen aumentando los riesgos tanto para la inflación como para el crecimiento. El alza de los precios de la energía vinculada al conflicto con Irán ha añadido más presión sobre el yen, poniendo de relieve la fuerte dependencia de Japón del petróleo importado.
