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El rendimiento del bono sudafricano a 10 años subió por encima del 8,65%, su nivel más alto en más de dos semanas, ya que las tensiones geopolíticas persistentes en Oriente Medio y las continuas interrupciones en el Estrecho de Ormuz redujeron el apetito por el riesgo. Este movimiento se produjo a pesar de nuevos informes sobre una posible reanudación de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán y del anuncio del presidente de Estados Unidos, Trump, de una prórroga de tres semanas del alto el fuego en Líbano.
En el plano interno, la tasa de inflación de Sudáfrica aumentó ligeramente hasta el 3,1% en marzo desde el 3,0% en febrero, lo que sugiere un posible punto de inflexión. El impacto total de los precios más altos del petróleo y de las mayores presiones inflacionarias a nivel global aún no se refleja en los datos de consumo, por lo que es probable que se registren incrementos más pronunciados en los próximos meses. Los responsables de política económica están cada vez más preocupados por los posibles efectos de segunda vuelta, en los que las empresas suben los precios y los trabajadores exigen salarios más altos, lo que aumenta el riesgo de que la inflación se afiance y las expectativas se desanclen al alza. El gobernador Lesetja Kganyago ha advertido recientemente que el banco central está preparado para actuar si se intensifican las presiones inflacionarias.
