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Las acciones australianas retrocedieron en las primeras operaciones del jueves, con el ASX 200 moviéndose en torno a 8.623 puntos, ampliando las pérdidas por quinta sesión consecutiva y tocando un mínimo de cinco semanas. El apetito por el riesgo se debilitó después de que el presupuesto de Canberra para 2026 destacara la posibilidad de un fuerte impacto derivado de la crisis de combustible en curso, mientras que sus medidas fueron consideradas insuficientes para blindar por completo la economía.
La cautela de los inversores también se hizo evidente antes de la publicación de los datos de expectativas de inflación de mayo, tras el repunte de abril al nivel más alto desde finales de 2022. Ese salto reforzó las señales de un renovado aumento de los costos que se ha mantenido desde la segunda mitad del año pasado.
La presión bajista se vio parcialmente compensada por el optimismo de que la próxima reunión entre el presidente de Estados Unidos, Trump, y el presidente chino, Xi Jinping, pueda contribuir a aliviar las tensiones comerciales a nivel global.
Por sectores, las empresas de servicios comerciales, los valores de bienes de consumo no duraderos y las compañías de salud ejercieron presión sobre el índice, mientras que las ganancias en servicios de consumo ayudaron a limitar la caída general. Los cuatro grandes bancos cedieron entre un 0,2% y un 1,7%. Otros destacados rezagados fueron Lynas Rare Earths Ltd. (-2,0%), Xero Ltd. (-1,3%) y PLS Group (-1,2%).
