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El euro se mantuvo apenas por encima de 1,15 dólares, rondando su nivel más alto desde el 16 de junio, respaldado por una mejora en el apetito por riesgo tras una fuerte caída en los precios del petróleo. El crudo retrocedió ante el renovado optimismo sobre un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz, después del anuncio del presidente Donald Trump de que el lunes comenzarían nuevas conversaciones con Teherán. Esto alivió las preocupaciones sobre un conflicto más amplio en Oriente Medio.
La caída de los precios del petróleo llevó a los mercados monetarios a recortar ligeramente las expectativas de un endurecimiento adicional por parte del Banco Central Europeo, aunque un aumento de tasas para septiembre sigue estando en gran medida descontado. Al mismo tiempo, unos datos de la zona del euro mejores de lo previsto continuaron apuntalando las perspectivas de política monetaria. La economía del bloque creció un 0,4% en el segundo trimestre, superando las previsiones del 0,2% y registrando su ritmo de expansión más rápido desde comienzos de 2025. Mientras tanto, la inflación anual se aceleró hasta el 2,9% en julio, con una mayor firmeza tanto de la inflación subyacente como de la de servicios.
