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La balanza por cuenta corriente de México dio un giro notable en el segundo trimestre de 2026, al pasar de un déficit de -3,10% del PIB en el primer trimestre a un superávit de 1,60% del PIB. El cambio, reflejado en los datos actualizados al 25 de agosto de 2026, supone una mejora de más de 4 puntos porcentuales en la posición externa del país en apenas tres meses.
El resultado indica que, en términos netos, México dejó de requerir financiamiento externo para su cuenta corriente y logró, por el contrario, un saldo positivo frente al resto del mundo, lo que suele interpretarse como una señal de menor vulnerabilidad externa en el corto plazo. Aunque las cifras no detallan los componentes de esta mejora (como bienes, servicios, renta o transferencias), el salto desde el fuerte déficit del primer trimestre hasta el superávit actual marca un cambio significativo en la trayectoria reciente del indicador.
Con esta variación, la cuenta corriente como porcentaje del PIB se convierte en un dato clave para el seguimiento de la estabilidad macroeconómica de México durante 2026, en particular en lo relativo a la sostenibilidad del crecimiento y la necesidad de financiamiento en los mercados internacionales.